1º de diciembre, día mundial de la lucha contra el SIDA


El VIH es el virus que provoca el SIDA y sus siglas significan: Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

Como los demás virus, el VIH no puede sobrevivir de forma independiente, sólo puede hacerlo en el interior de una célula, y ataca preferentemente a los linfocitos T4, principales responsables del sistema inmunitario. De esta manera, paraliza progresivamente el sistema antes de que éste haya tenido la posibilidad de organizar sus defensas. Ataca además a otra variedad de glóbulos blancos, los macrófagos, responsables de la fagocitosis.

El VIH se incorpora al genoma del linfocito T4 insertando su código genético compuesto por ARN en el ADN de los linfocitos T4. Como ADN y ARN son incompatibles, el virus transforma su código ARN en un código ADN, gracias a la enzima llamada transcriptasa inversa.

Cuando el VIH ha implantado su código genético en el de los linfocitos T4, se multiplica a expensas de estos linfocitos y, finalmente, los destruye. De esta forma el sistema inmunitario se ve progresivamente comprometido.

La infección por VIH es una infección transmisible, pero solamente por medios bien identificados: la sangre, las secreciones sexuales y de madre a hijo en el parto.

Cómo Odontólogos, debemos buscar permanentemente las manifestaciones orales de esta enfermedad en todos los pacientes. La Historia Clínica tomada cuidadosamente y el examen detallado de la cavidad oral en su Continente y Contenido son partes fundamentales del todo examen clínico. El reconocimiento temprano, el diagnóstico y el tratamiento de las lesiones orales asociadas a la infección por VIH pueden reducir la morbilidad.

La presencia de estas lesiones puede ser un indicador para el diagnóstico temprano de inmunodeficiencia e infección por VIH, puede cambiar la clasificación del estado de infección y es un indicador de la progresión de la enfermedad.

Las podemos dividir en 5 grupos:

•    Micóticas: candidiasis, pseudomembranosa, eritematosa, queilitis angular, histoplasmosis, criptococosis.

•    Virales: herpes simple, herpes zoster, papiloma virus humano, citomegalovirus, leucoplasia vellosa.

•    Bacterianas: eritema gingival lineal, periodontitis ulcerativa necrotizante, complejo Mycobacterium aviurn, angiomatosis bacilar.

•    Neoplásicas: sarcoma de Kaposi, linfoma no Hodgkin.

•    Otros: aftas recurrentes, púrpura trombocitopénico inmune, enfermedad de las glándulas salivales.

Una de las cusas más importantes de transmisión, la que puede ser más controlada y la que afecta directamente a los niños es la transmisión vertical o el contagio de madre a hijo durante el embarazo o el parto, incluso después del parto.

“La mitad de los niños que nacen con VIH mueren antes de cumplir los dos años si no reciben tratamiento a tiempo”

La inversión en programas de prevención de la transmisión del VIH de madres a hijos es imprescindible y debe ser una prioridad en la lucha contra la SIDA. Primero, porque permite detectar y tratar a las mujeres embarazadas seropositivas y segundo, para evitar que nazcan más niños con el virus.

El SIDA infantil es una de las pruebas más duras de la desigualdad entre los países desarrollados y los países con recursos limitados. En Occidente prácticamente no nacen niños con VIH porque controlando a la madre durante el embarazo, el parto y la lactancia, la probabilidad de transmisión puede reducirse a menos del 1%. Por lo contrario, en África subsahariana la mayoría de madres seropositivas ni siquiera saben que lo son, ni tienen la oportunidad de recibir tratamiento. Hoy en día, en países en desarrollo solo el 18% de las mujeres embarazadas son testadas para VIH y solamente un 34% de las VIH-positivas reciben algún tipo de medicamento para evitar la transmisión del VIH.

Sin ningún tipo de intervención, alrededor del 40% de los hijos de madres seropositivas nacerá con VIH. Trabajar para reducir este porcentaje, para que no nazcan más niños con VIH, es vital. Sobre todo, porque el 50% de los niños que nacen infectados mueren antes de los dos años si no reciben tratamiento.

En los países desarrollados la transmisión de madre a hijo prácticamente no existe porque se siguen una serie de medidas que permiten evitar el contagio: las madres seropositivas reciben tratamiento antirretroviral, los partos son en hospitales y hay alternativas para que la madre no dé el pecho al recién nacido. En los países en vías de desarrollo, sin embargo, los retos siguen siendo enormes. En primer lugar, por la falta de acceso a los servicios sanitarios; muchas mujeres no van a las consultas prenatales o lo hacen cuando el embarazo está muy avanzado, y la mayoría de los partos suelen tener lugar en casa. En segundo lugar, muchas veces sólo es posible dar al bebé leche materna. Además, las madres tienen que hacer frente al estigma y los programas de prevención son largos, desde el embarazo hasta el destete del bebé, y muchas mujeres no completan todas las fases del programa.

En Zimbabwe, uno de los países con índices de prevalencia de VIH/SIDA más elevados del mundo, Médicos Sin Fronteras trabaja en colaboración con el Ministerio de Salud en la ciudad de Bulawayo y en el distrito de Tsholotsho. En Bulawayo, MSF trata y asesora al mayor número de niños VIH-positivos de todos los proyectos de la organización en el mundo, con más de 3.100 niños registrados y casi 2.000 de ellos en tratamiento ARV. Además, la organización trabaja en varias maternidades de la ciudad, apoyando el programa de prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo.

Anuncios